La Niña Bella. La bella historia de una niña malagueña
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La Niña Bella nace, vive, o más bien, sobrevive. Se reproduce, y tanto. Pero no muere. Y no muere porque simplemente aún vive… o sobrevive.

Érase una vez una niña que soñaba con crecer, con hacerse mayor, con dejar de ser la misma pesada de siempre contando las mismas historias. Soñaba con pintarse los labios de rojo, salir a la calle y gritar “Aquí estoy yo. Sí, yo. La pesada aburrida a la que todos oyen y nadie hace caso”.

Y la niña seguía creciendo.

Y la niña seguía soñando.

Y la niña seguía pensando… “Este es mi momento. Ahora o nunca”.

Y la gente la seguía oyendo.

Y la gente la seguía ignorando.

La Niña Bella. La bella historia de una niña malagueñaAmanece en Málaga y la rondeña canta sus coplas de amor entre sol y jazmines. Llora su pena en silencio y entre suspiros  susurra…”No tengo ni mucho ni poco, solo lo justo, pero por dinero me cambiaste. Aun no sé por qué. Pero desde que te he conocío no puedo vivir sin ti, pero contigo me muero y sin ti no puedo, no vivo y no quiero”. 

-“A esta niña hay que espabilarla. Tenemos que hacer algo. Sí, si salir sale, pero siempre con el mismo vestido, siempre con la misma cara y siempre con la misma charla”.

-“¿Y qué hacemos? Ella es así casi desde que nació. La culpa es nuestra por haberla criado de esta manera. Tenemos que aceptarla tal y como es”.

-“Por supuesto. Aceptarla y respetarla siempre. Pero si le compramos algunos vestiditos nuevos, cambia un poquito la imagen y le ayudamos a expresarse mejor, igual así hace más amigos y se relaciona mejor”.

La niña cantaba, la niña bailaba. La niña reía y la niña soñaba.

Y soñando despertaba.

Como la princesa del cuento, necesitaba príncipes que la cortejaran, necesitaba sentirse querida, anhelada y deseada.

 “Todos bailan contigo, prima hermana sevillana. Yo sentada en mi silla, no me levanto, no quiero perderla, mejor así que mal acompañada. No me fío”.

Pues fía y confía, que diez príncipes ya se acercan para empezar su cortejo. Te traen notas de esperanza, te traen versos, te traen sonrisas, caricias y besos.

La Niña Bella. La bella historia de una niña malagueñaMálaga llevas por nombre, y entre sueños a la luz de los faroles, te seguiré queriendo. Y seguirá sonando un piropo a Málaga que al marengo despierte. Arrecógeme el boliche, pide la gitanilla a su amado. Y el marengo le responde “Málaga de mis amores, cada día al pasar por La Caleta, te seguiré recordando, te seguiré queriendo y te seguiré amando”

-“¡Vamos niña, arréglate que el tiempo apremia! Ya está todo preparado”

Ya tienes vestidos nuevos.

El albero le da sombra y color a tus ojos cerrados

El tendido te posa un mantón sobre tus hombros dorados.

El sol se despide, las estrellas te saludan

y da brillo a tus labios con reflejos de luna

Y así, desde aquel día en que los primeros caballeros te rondaban, te siguen rondando. Y más que te rondarán, muchos más.

Y te siguen rondando porque tú eres así, simplemente bella. Y a las bellas se le ronda, se le canta y se le intenta enamorar.

Mi niña bella. Preciosa niña de sal.

Juan José Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

 

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